En privado Marcos Peña se reunió con los empresarios de la UIA para bajar la línea política oficial

Opinión 11 de marzo de 2019 Por
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Fiel al preconcepto de que para tener éxito en política hay que seducir al capital, Marcos Peña se embutió el jueves, cuando caía el sol, con un grupo de empresarios del sector industrial, para escuchar sus demandas y exponerles la agenda del Gobierno hacia las elecciones. El formato de las invitaciones fue según el padrón de la UIA; el lugar, un local público de Puerto Madero –imagine Ud. uno de los dos Yatch Clubes que conviven en esa pedanía– y consistió en un taller en el cual diversos sectores de la actividad industrial le repitieron el pliego de necesidades:

1) Preocupación por la caída de la actividad. 

2) Situación de las empresas por falta de crédito por las tasas altas. 

3) La dificultad de las pymes y las economías regionales para acceder a las líneas de crédito que anunció el Gobierno. 

4) La demora en el avance de alguna reforma laboral que facilite la creación de empleo.

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El pliego de quejas no es nuevo, pero sí la oportunidad. Hacía varios meses que un grupo tan representativo de hombres de negocios no se reunía con Peña, y ocurría el mismo día cuando el dólar había vuelto a picar alto. Si algo le sobra a Peña es ánimo paciente, sólo comparable a la sonrisa de monalisa con la que el llorado Eduardo Bauzá enfrentaba situaciones parecidas cuando era el jefe de gabinete de Carlos Menem.

Peña respondió con el rap de todos los días:

1) El salto del dólar es parte de la caída de todas las monedas del mundo ante la divisa yanqui.

2) Esta semana que viene entran dólares de la cosecha. 

3) En la primera semana de abril el FMI suelta otro tramo de los fondos acordados.

4) La incertidumbre del mercado está motivada no en el Macri que puede irse, sino en la Cristina que puede llegar.

Nadie se salió de tono y Marcos, a quien acompañaba Daniel Sica, anotó todo, pidió comprensión ante la rigidez del plan de déficit cero y aseguró que Cambiemos va a lograr la reelección de Macri. Partieron todos con la sensación de que los habían escuchado, ni muy contentos ni muy tristes, y con el compromiso de no contarle a nadie.

Peña cumplió con halagar al capital. ¿Creerá que los hombres de negocios ordenan, cuando y como quieren, la suba y la baja de los políticos, como si tuvieran un barómetro secreto? El mercado en realidad lee los diarios, y los gurúes que califican economías hacen copy-paste de lo que se cuenta en columnas como ésta. Hay menos de ciencia y mucho más de kiosco en la sabiduría de los estudios de economía. Los empresarios llevaron argumentos para contener la bronca de las bases, que no sólo trinan en los sindicatos. Es lo que hay.

Fuente: clarin

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