El FMI vuelve a presionar a la Argentina

Economía 18 de abril de 2018 Por
"Sin acuerdo, el futuro de Argentina será penoso" advirtió ayer Anoop Singh, el jefe de la misión que está en Buenos Aires. Por primera vez habló en público. Reclamó bajar el déficit nacional y provincial, y cambiar la Ley de Quiebras.
fmo anoop singh

El jefe de la misión del Fondo Monetario Internacional que está de visita en Buenos Aires, Anoop Singh, lanzó ayer una severa advertencia a la Argentina: "Sería muy difícil, y decididamen te penoso para la población, tratar de corregir la situación actual sin el firme respaldo de la comunidad internacional. Y para esto, es esencial tener un programa respaldado por el FMI."

El comentario fue hecho por el economista indio en una inusual conferencia de prensa que ofreció ayer por la tarde. El lugar elegido para el contacto con los periodistas argentinos fue el Salón de Cuadros del Ministerio de Economía, a pocos pasos del despacho del ministro Jorge Remes Lenicov. Sin embargo, el dueño de casa ni asomó por la reunión.

La aparición pública de Singh sirvió para atender las expectativas que concentra su presencia en el país. Pero también buscó enviar un mensaje que contribuya a hacer más fácil su tarea: si los sectores políticos y sociales no se alinean detrás del ajuste que pide el FMI, no hay solución para la crisis argentina. "Esta es una de las situaciones de crisis más difíciles que haya sufrido un país", aseguró.

Singh se presentó ante los periodistas acompañado por el vocero del FMI para América latina, el brasileño Francisco Baker, quien viajó desde Washington con la misión especial de organizar la conferencia. Permanecerá en el país sólo 48 horas. A modo de introducción, el indio leyó un informe de cinco carillas que condensaba las prioridades del organismo en la negociación con la Argentina y puso en negro sobre blanco el listado de condiciones a cumplir para poder acceder a algún tipo de ayuda financiera. En primer lugar aparecieron la eliminación del déficit y los bonos de las provincias, el control de la inflación y los cambios en las leyes de Quiebras y de Subversión Económica.

El funcionario evitó dar precisiones sobre los dos puntos más requeridos por la prensa: cuándo estaría listo el acuerdo y de cuánto sería el monto del préstamo que podría obtenerse. Ante esas preguntas, remarcó en más de una ocasión: "Los plazos y la cantidad dependerán de cuán rápido se llegue a estructurar un programa consistente y se recupere la economía argentina". Y agregó que "la prioridad es generar consenso y recuperar la confianza". Este consejo lo repitió varias veces, pero con particular énfasis cuando se refirió a la necesidad de devolver la normalidad al sistema financiero.

En ese punto —ante una consulta de Clarín— respecto de si el levantamiento del corralito era una exigencia del FMI para firmar un acuerdo, Singh respondió: "No está planteado como una condición, pero hay que ir creando condiciones para lograrlo. Sin un sistema bancario que funcione bien, será muy difícil revitalizar el crecimiento en Argentina. En todas partes oímos resentimiento contra el corralito".

En cuanto a la actitud del FMI —que habría endurecido su posición hacia Argentina luego del fracaso en que terminaron los acuerdos que firmó con las anteriores administraciones— Singh aclaró: "El Fondo Monetario está firmemente decidido a ayudar a la Argentina para que encuentre la forma de salir de esta crisis y recuperar el crecimiento sostenido".

Pero de inmediato aclaró que la responsabilidad por encontrar la salida no hay que buscarla en el exterior sino que debe llegar desde adentro: "Desde ya que es el Gobierno, en conjunción con el pueblo argentino, el que debe lograr el consenso sobre el tipo de reformas económicas que se necesitan en este momento, y el que debe llevarlas a cabo. Nuestro papel es ayudar en este proceso en todo lo que podamos con asesoramiento —compartiendo las experiencias de otras crisis— y con asistencia técnica. Y una vez que se arme un programa sólido, con ayuda financiera".

Para subrayar la importancia de ese concepto, el enviado del FMI reveló que en los últimos días se había entrevistado con empresarios, académicos, la Iglesia, los sindicatos y las organizaciones no gubernamentales, y que había encontrado lo siguiente: "Muchas personas con las que nos hemos reunido nos dejaron con la impresión de que la gravedad de la crisis actual refleja una profunda pérdida de confianza del pueblo argentino en sus propias instituciones. Por lo tanto, para abordar esta situación, se requiere un programa suficientemente fuerte e integral como para recuperar dicha confianza".

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