Bodegueros cuestionan la representación de la COVIAR y provocan una crisis política en el sector

Política 18 de febrero de 2020 Por Editor
La designación de José Zucardi como presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina terminó de romper el vínculo de la institución con los principales actores de la industria. Causas y consecuencias de una interna que agudiza el grave presente del sector
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Patricia Ortíz, José Zuccardi y Mauro Sosa.

No habían pasado un par de horas de la designación del mendocino José Zuccardi (asumirá el próximo 7 de marzo en el tradicional desayuno de la Coviar) al frente de la Corporación Vitivinícola Argentina, cuando se hizo público un comunicado conjunto de Bodegas de Argentina, Centro de Viñateros y Bodegueros del Este y el sector productor privado de Neuquén. ¿El contenido?: fuertes reclamos y un pedido al Gobierno Nacional de intervenir la entidad.
 
El documento cuestiona severamente el uso de los recursos y denuncia un conflicto interno “que esconde una disputa por la representación de la vitivinicultura ante los gobiernos”, reza en uno de sus párrafos.

Fuego cruzado

Este lunes, durante el programa Te digo lo que pienso, que se emite por Radio Nihuil, de Las Heras, Mendoza, “Pepe” Zuccardi manifestó estar “sorprendido” y aclaró que "hay dos formas de cambiar la Coviar: una es sentarse en la mesa y la otra es ir al Congreso y cambiar la ley. Pero no se puede evitar la legalidad, esto un golpe de estado en la vitivinicultura", disparó.

Las declaraciones del actual presidente de la Unión Vitivinícola Argentina (UVA) provocaron la reacción de varios actores de la industria. “Es un delirio. O Zuccardi desconoce la definición de golpe de Estado o está convencido que tiene su propia republiqueta como la tiene en su entidad, ya que desde que se fundó hasta hoy, hace más de treinta años, es el presidente. Curiosamente a la UVA no le quedan socios, se fueron grandes empresas como Peñaflor, Trivento, Altavista, La Riojana, entre tantas otras”, le respondió a Ámbito, Mauro Sosa, Director Ejecutivo del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este.

Caída histórica

La industria atraviesa un momento complejo. Durante los últimos quince años, el consumo de vinos en Argentina se derrumbó de 34 a 19 litros per cápita; cada punto de ese volumen perdido equivale hoy a cuarenta millones de litros de vino que se traduce en 4.600 hectáreas de viñedos que no tienen colocación en el mercado. Una crisis que arrastra a bodegas pymes fraccionadoras, elaboradoras y productores primarios.

“Ese consumo se da precisamente en el período del Plan Estratégico, desde el año 2003 hasta hoy. No es una acusación directa contra el organismo, pero sí es una clara demostración de que no se pudo cumplir con los objetivos trazados”, analiza Sosa.

“Estamos en una coyuntura muy difícil que cada vez se agudiza más. Tenemos una situación de precios bajos. El vino de color lleva tres años a 8 pesos. Los productores están siendo diezmados porque su producción no alcanza a cubrir los costos, ni si quiera los gastos, eso hace que se vayan abandonando viñedos, se malvenda la producción y la agonía se estire un poco más. De esta problemática participan también las bodegas elaboradoras que empiezan a moler menos, a tener menos productores o a cerrar directamente. Hay establecimientos que ya no abren sus puertas para ingresar uva, porque no saben dónde van a colocar ese vino o ese mosto”, afirma Sosa.

Y continúa: “Hay que tomar conciencia que la pata institucional del negocio es muy importante. Es clave cómo se expresan los diferentes sectores en una cadena tan larga como la que tiene la vitivinicultura en su interior, porque terminan fijando políticas públicas que pueden afectar a los distintos sectores de la cadena. En este sentido falla la Coviar, por pretender ser la entidad gremial de la industria pero conducida por una minoría que está expresando intereses distintos a los del resto del sector”.

El documento

“Debemos manifestar nuestro rechazo a la forma en que se eligieron ayer nuevas autoridades en reunión de directorio de Coviar, siendo que éstas no responden al pedido de renovación planteado y representan exclusivamente a estos mismos sectores cuyo proceder cuestionamos. Creemos que el nuevo triunvirato de autoridades, a la cual se agrega una vicepresidencia tercera de dudosa legalidad, choca de lleno con nuestros reclamos, que lamentablemente no tuvieron eco dentro del pequeño grupo de personas que hace años manejan la institución a su discreción (legalmente incuestionable) y que se adjudican el monopolio de la voz del vino”, expresa el documento firmado por algunas de las instituciones más representativas del sector vitivinícola en la Argentina.

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“Convocamos al nuevo Gobierno Nacional y a las autoridades provinciales representadas en el directorio de la Coviar, para que intervengan la entidad y tomen las medidas necesarias para atender nuestros reclamos. Asimismo, invitamos a otras entidades vitivinícolas de todo el país, integrantes o no de Coviar, a sumarse a nuestro reclamo”, concluye el comunicado.

Más voces disidentes

Lucas Niven, enólogo de Bodega Familiar Niven (ex Catena Zapata), del departamento mendocino de Junín, rechazó la continuación de la Coviar, al señalar que “se formó en el año 2003 con el objetivo del aumento del consumo del vino y la promoción del mismo y terminó siendo un plan con intereses políticos de cooperativas como Fecovita”. Según el comunicado dado a conocer el fin de semana, “sólo el 25% de los recursos se destinan a la tan necesaria promoción en el exterior, mientras que un 30% se destina a la cuestionada promoción genérica en el mercado interno, un 6 % a la comunicación que promueve a la Coviar y un 20 % a la administración de la institución”.

En la misma sintonía, Emanuel Carbonero, empresario socio en Grupo Don Cayetano, productor de uva y exportador de vinos a granel, expresó que “la Coviar desgraciadamente se transformó en una cámara gremial empresaria, utilizando a la misma como canal para la gestión de sus intereses en nombre del conjunto. El Plan Estratégico Vitivinícola 2020 fue un fracaso”.

José Morcos, productor agropecuario del departamento General San Martín, Mendoza, confesó que “estamos vendiendo la producción a precios de enero de 2018 mientras que la inflación fue del 100% desde aquel momento a la fecha. Nos agobia la presión impositiva y a todo esto le tenemos que agregar que la Coviar es un impuesto más. Es necesario un cambio urgente”, alertó.

Cabe recordar que la Corporación Vitivinícola Argentina es un organismo que nació en 2003 -durante el gobierno de Néstor Kirchner- sobre la base de tres pilares: aumentar las exportaciones, mejorar las ventas del mercado interno y promover la participación rentable de los productores en la cadena vitivinícola. El sector, o gran parte de él, considera que no se cumplieron ninguno de esos objetivos. Se quejan, además, de estar obligados -por ley- a financiar dicha promoción.

Mientras tanto, Bodegas de Argentina ya anticipó que no irá al tradicional desayuno de la Coviar, donde asumirá Zuccardi como presidente. Su titular, Patricia Ortiz negó que se trate de una cuestión personal contra el bodeguero mendocino y explicó que la decisión de abandonar su lugar en la mesa llegó luego de varios intentos de diálogo.

"En septiembre enviamos un comunicado en el que mostrábamos nuestra preocupación por lo que estaba ocurriendo en la Coviar, ya que no se estaban cumpliendo los objetivos, el PEVI había fracasado y la industria está pasando una crisis muy grande. Nos preocupaban muchas de las acciones que se estaban haciendo, con desvíos de fondos hacia actividades que, según consideramos, que no tenían mucho que ver con el Plan", comentó la representante de la Cámara Nacional.

Fuente: Ambito

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