Alberto Fernández cumple con la deuda: pagará hasta abril y no caerá en default

Economía 26 de noviembre de 2019 Por
El próximo Gobierno pondera la política de compra de dólares del actual BCRA. Se buscará acuerdo "fast track" para cerrar las negociaciones antes del cuarto mes del año, tanto con privados como con el FMI.
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Alberto Fernández le ordenará a su equipo económico que durante lo que duren las negociaciones fast track con los acreedores (las que deberán cerrarse antes de abril), se cumpla con todos los vencimientos de deuda. En otras palabras, el próximo Gobierno evitará el default hasta que se llegue a un acuerdo con los tenedores de deuda privada local e internacional, junto con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La decisión se tomó durante el fin de semana pasado, tiempo en el que el próximo jefe de Estado se dedicó a analizar la estructura de los próximos vencimientos de deuda, cruzándolo con el dinero disponible para hacer frente a los pagos, descartando que no estarán disponibles los u$s5.400 millones correspondientes al tercer desembolso comprometido en el stand by firmado en septiembre de 2018 con el FMI.Según las sumas y restas del próximo oficialismo, las existencias como reservas disponibles, sumado a las compras de dólares que está ejecutando el Banco Central desde la aplicación del cepo hard, más unos u$s1.000 millones que aún quedan del desembolso anterior del organismo financiero internacional; alcanzarían para cumplir con todos los compromisos existentes hasta marzo. Además, consideran en el albertismo que si se cumple con los vencimientos en tiempo y forma, sería una carta de presentación más seria en el momento de renegociar la deuda, descartando así un escenario similar al de 2005, cuando el país estaba en default y había que reconstruir la confianza en la capacidad de pago de la Argentina.

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Según los números analizados el fin de semana, el BCRA que maneja Guido Sandleris ya habría superado ayer los u$s2.000 millones en compras de divisas, según el ritmo aplicado por la entidad desde la vigencia del cepo hard del 28 de octubre pasado. Si se tiene en cuenta que las reservas netas se ubican en los u$s12.000 millones, y se suman los u$s1.000 provenientes del FMI, el total del dinero disponible para el pago de deuda que recibirá Alberto Fernández al momento del asumir llegará a los 15.000 millones de piso. Por su parte, los vencimientos acumulados hasta marzo suman unos u$s7.651 millones, una cifra alta pero que supera levemente el 50% de los vencimientos del período. Reconocen cerca del presidente electo que el ritmo de compras actual por parte de la entidad ayuda y mucho a la posibilidad de recuperar los dólares de libre disponibilidad. “Eso está muy bien”, reflexionó el próximo presidente el fin de semana al conocer las cifras alcanzadas por el BCRA. Se supone, además, que habrá una aceleración en la liquidación de exportadores en los próximos días, en parte por los temores generados por las medidas que pueda tomar el próximo Gobierno de encarecimiento de la presión tributaria para este sector. Con este panorama, confían en el “albertismo”, estarían los dólares disponibles para cumplir con todos los vencimientos de deuda acumulados hasta marzo del año próximo, incluyendo un pago en diciembre de unos u$s600 millones de la liquidación de intereses del legendario bono a 100 años, una obra de Luis Caputo de la que particularmente el próximo Gobierno hará uso para criticar la política financiera de la gestión de Mauricio Macri.

El problema de los vencimientos es la aceleración que comienza en abril y se profundiza en mayo. Según el cronograma oficial, en el cuarto mes de 2020 vencen unos u$s2.890 millones, con lo que de demorarse el acuerdo con los acreedores, aún habría dinero disponible en las reservas para cumplir con los pagos comprometidos. El inconveniente es que para esa época se habrían utilizado casi el 75% de las reservas, y el dinero disponible en el BCRA habrá ingresado en zona roja. Muchos dentro del albertismo afirman que si se llegara a ese momento, se debería utilizar el teléfono directo con Beijing, para que se pueda habilitar el uso de los u$s20.000 millones provenientes del swap con China y que, por ahora, están vedados para el cumplimiento de vencimientos de deuda. Afirman en el albertismo que una llamada oportuna podría destrabar el permiso oriental, aunque sea para completar los pagos de abril..

El problema serio comienza en mayo. En ese mes se acumulan vencimientos por u$s5.610 millones, con lo que la suma se tornaría en impagable. El cronograma de los primeros cinco meses de 2020 es aterrador: la suma alcanza los u$s16.151 millones, un número imposible de afrontar con el nivel actual de reservas. Mucho menos sin el auxilio del FMI, al que, igualmente, no se quiere reclamar. La hipótesis de máxima es negociar un acuerdo con el organismo para el pago de la deuda ya liquidada, sin que se libere el resto del dinero que aún podría reclamar argentina dentro del stand by acordado.

Antes que esto, y tal como adelantó este diario, al albertismo tiene pensado un acuerdo fast track con los acreedores. Esto es, abrir inmediatamente las negociaciones en diciembre, trabajar a destajo tanto con los privados como con el organismo financiero internacional; y para abril de 2020 tener todos los contratos firmados.

La intención del oficialismo ante la oferta a los acreedores sigue siendo la misma que hace un mes: cuatro años de plazo sin pagos pero sin quita, acelerando las negociaciones con los privados para luego presionar al FMI para que avale lo firmado con los principales acreedores financieros. En el caso del organismo financiero internacional, y tal como aseguró este diario, no hay problemas en que continúe firme el apoyo político directo del Gobierno de Donald Trump. “Todo bien con Trump”, señaló a este diario una alta fuente del “albertismo”, asegurando que, según la visión del próximo presidente, los ruidos provocados por la situación en Bolivia no generaron alteraciones en la estrategia para el tratamiento futuro de la deuda externa del país y, especialmente, en el apoyo que Trump prometió ante el FMI. Las fuentes locales aseguran que desde la administración Trump se entendió que las declaraciones del próximo presidente sobre el aval del norteamericano al golpe y el nuevo Gobierno boliviano “son cuestiones de soberanía con las que aprenderemos a convivir”, insistiendo además en que “no influyen en el apoyo de Trump al país ante el FMI”. La principal defensora del acuerdo entre el FMI y la Argentina era Christine Lagarde, quien ya no está en el organismo y dejó su puesto a la búlgara Kristalina Georgieva, la que aún no emitió opinión (al menos pública y oficialmente) sobre el futuro de la relación con el país. Ante la ausencia de Lagarde y la indefinición de Georgieva, el responsable máximo del crédito y su caída es Werner, ya que el número dos del Fondo, el norteamericano David Lipton, siempre fue crítico de las flexibilidades que se le iban aprobando al país.

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