Carta de un empresario pyme para el próximo gobierno

Opinión 31 de octubre de 2019 Por
Ya pensando en el futuro, en el próximo gobierno y en lo que se viene respecto a las pymes, una carta abierta manifestó su postura e intenciones para colaborar con el desarrollo industrial del país.
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Pasadas las recientes elecciones presidenciales se abre un nuevo tiempo en Argentina que debemos saludar con esperanza y con la actitud de asumir el compromiso de construir un mejor país para todos. La actual coyuntura se presenta saturada de fuertes disputas que llevan a los grandes actores económicos a iniciar una puja por hacer prevalecer sus intereses y reclamos. Sin embargo, el aporte de las pymes al crecimiento genuino del país requiere de una mirada que trascienda los debates y urgencias del momento y ponga su mirada en el largo plazo.
 
Escribo esta carta abierta, como parte del ecosistema emprendedor argentino, empresario pyme y miembro de la Cámara de Cerveceros Artesanales de Argentina. De modo federal, nuestro sector genera 6.000 puestos de trabajo directos en las fábricas, que se suman a otros tantos indirectos en distribuidoras, bares, restaurantes, fabricantes de equipos y proveedores de insumos, logística y servicios profesionales. Ponderar la importancia de cada uno de los rubros permite imaginar el impacto local en nuestras comunidades.

Desde el regreso de la democracia, todos los espacios políticos han lanzado numerosas invocaciones al sector pyme como eje de sus propuestas de campaña. Se nos ha señalado como protagonistas clave en la generación de riqueza, innovación, empleo, diversificación productiva y un gran aporte a las economías regionales en el horizonte de desarrollo industrial del país.

Dichas promesas y consignas han contrastado con una contundente realidad. Hemos sido dejadas de lado por cada administración y por todos los signos políticos; que favorecieron de manera sistemática la cartelización, asfixiaron el ecosistema emprendedor y promovieron una creciente oligopolización.

Esta concentración resultante es alarmante incluso para estándares internacionales. Reiteradamente se ha advertido sobre las peligrosas consecuencias que se desprenden de una situación como ésta, en la cual los actores más grandes impiden, a través de diferentes artilugios, el ingreso del resto de los competidores a los canales de comercialización, violando disposiciones legales vigentes. Dichas prácticas han sido denunciadas durante décadas una y otra vez, con magros y tardíos resultados.

Ante esta realidad, los organismos de control han exhibido hasta aquí un papel desdibujado. Por acción u omisión, no han demostrado el coraje o la fortaleza suficiente para proteger el interés general, los derechos de los consumidores y del resto de los actores económicos del mercado.

20191021_183136#MundoEmpresarialTV con la participación de empresarios de ENAC y Fundación ProTejer

Esta situación ha colaborado, junto con una multiplicidad de otras razones, a sumar dificultad para que muchas actividades se desarrollen y prosperen de acuerdo con sus reales potencialidades, dinamitando así la posibilidad de creación de fuentes de trabajo, el florecimiento de ecosistemas productivos completos y la generación de riqueza para el país.

En el contexto actual, este debate renueva su vigencia y protagonismo. El rol del Estado no puede limitarse a la mera formulación de marcos jurídicos o al impulso del crédito productivo. Si el desarrollo de las pymes es crucial para fortalecer el tejido productivo de Argentina, debe entenderse que custodiar con firmeza sus derechos es el primer paso en esta dirección.

No hay entorno competitivo saludable sin posibilidad de acceso al mercado en condiciones de igualdad.

La plena aplicación de la ley de defensa de la competencia, la observancia de la nueva normativa sobre lealtad comercial y la sanción de una nueva ley de góndolas son pilares fundamentales para el desarrollo de una política consistente.

Necesitamos jerarquizar el rol de los organismos competentes dentro de la estructura del Estado, dotándolos de los recursos necesarios para que puedan cumplir con su rol institucional. Si logramos fortalecer estos organismos, debemos luego exigirles una conducta inequívoca, el monitoreo permanente de las concentraciones, una clara actitud de control frente a los abusos, la implementación de un trámite ágil para las denuncias y la aplicación de sanciones ejemplificadoras a los infractores.

Sea este un llamado a la dirigencia política para ratificar ese compromiso de cara a una nueva Argentina en el siglo XXI.

(*) Emprendedor, empresario PyME, miembro de la Cámara de Cerveceros Artesanales de Argentina y Presidente de Otro Mundo Brewing Company

Fuente: Ambito

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