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Alberto en Europa: Portugal demostró su apoyo a la Argentina en la negociación con el FMI

El primer ministro de Portugal, Antonio Costa, brindó su respaldo a las negociaciones argentinas con el FMI. Reclamó al organismo la quita de intereses por la pandemia.

Economía 10 de mayo de 2021 Colaborador Colaborador
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El primer ministro de Portugal, Antonio Costa, brindó su respaldo a las negociaciones argentinas con el FMI tras reunirse a solas con el presidente Alberto Fernández en el palacio Sao Bento en la capital Lusa. "Alberto cuenta con todo el apoyo de Portugal en la negociación con el FMI", sostuvo el premier en la declaración conjunta.
"Nosotros también enfrentamos un problema muy difícil con el FMI", explicó Costa. "Cuando llegué al poder me encontré con el mismo problema, estábamos pagando una sobretasa de interés", completó.
 
En esa línea, analizó que en un contexto de pandemia el Fondo Monetario Internacional "debe ver una situación de quitar el sobrecargo para ayudar a los países". "Le expresé a Fernández todo el apoyo de Portugal en este tema", enfatizó.

"Intentaremos sensibilizar al FMI para que al menos durante la pandemia pueda quitar el sobrecargo", completó.

Minutos antes, el primer ministro aseguró que su país va a "sensibilizar al FMI" respecto a la situación argentina, tras recordar que ellos mismos soportan fuertes tasas por el endeudamiento con el organismo internacional.

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El acuerdo de Portugal con el FMI
El Gobierno busca sumar apoyo de países europeos para poder cerrar un acuerdo de facilidades extendidas con el Fondo Monetario Internacional. El objetivo es alcanzar un programa que permita crecimiento de la actividad para afrontar los pagos de la deuda sin comprometer la salud económica de la población. La importancia de un acuerdo aplicado por Portugal pero con recetas propias.

Portugal ostenta en la actualidad el acuerdo Extended Fund Facilities (EFF) más oneroso en la historia del organismo internacional.

Durante 2010, Portugal arrastraba un déficit fiscal del 10% del Producto Bruto Interno (PBI). El gobierno del por entonces primer ministro José Sócrates firmó un acuerdo con la denominada “troika” del FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea por un monto de 78.000 millones de euros por tres años para evitar la “bancarrota” del país.

Las elecciones del año siguiente catapultaron al conservador Pedro Passos Coelho al gobierno. Para el 2011, el Gobierno portugues acordó la firma del mencionado EFF por u$s38.000 millones, apenas por encima del firmado posteriormente por Grecia (u$s36.400 millones) e Irlanda en 2010 (u$s29.700 millones). El objetivo: reducir el déficit y el endeudamiento.

Las recetas del organismo comenzaron a ser aplicadas al poco tiempo. Recortes de salarios, despidos masivos en el sector público, suspensión del cobro de aguinaldo para empleados públicos, pensionados y jubilados, ampliación de la jornada laboral a 40 horas. Estos "reordenamientos" impulsaron el desempleo del 7.5% en 2008 al 16% para el 2012. Asimismo, entre 2013 y 2014 la pobreza alcanzó al 27,5%.

De acuerdo a un informe de la Oficina de Evaluación Independiente (OEI) del FMI “la mayoría de las medidas estructurales estaban relacionadas con las reformas del mercado laboral y la gestión del gasto público”. Asimismo, explicaban que “la condicionalidad estructural en el programa respaldado por el FEP para Portugal inicialmente incluía una ‘devaluación fiscal’ que imitaría una devaluación de la moneda a través de medidas fiscales”.

El programa de austeridad tuvo como correlato la recuperación de las exportaciones hacia el mercado común europeo, beneficiados también por el crecimiento que registraban año a año España y Alemania, dos de sus principales socios comerciales. Así lo señalaba por entonces David Lipton, del FMI: “Los cinco primeros mercados de las exportaciones de Portugal son de la UE, liderados por España, Alemania y Francia. El fuerte crecimiento de estos países puede proveer a países como Portugal un fuerte apoyo para que continúen su transformación”.

Si bien poco a poco la economía comenzaba a restaurarse, la austeridad se replicaba en mayor deterioro económico para la población portuguesa, lo cual finalmente derivó en un rechazo en las urnas en 2015. Passos Coelho debió abandonar el gobierno.

El socialista Antonio Costa ganó las elecciones y encabezó una coalición de izquierda que cambió las reglas: aumentó las pensiones y redujo impuestos. Asimismo, se revirtieron los recortes salariales, sin implicar esto un aumento respecto a los valores previos a Passos Coelho. Al mismo tiempo se recuperó la jornada de 35 horas semanales para empleados públicos.

Las recetas le permitieron continuar con la senda de reducción de déficit y crecimiento económico. El boom del turismo impulsó también las buenas cifras.

En ese contexto, el gobierno de Costa logró reducir a 0.5% el déficit fiscal. El exministro de Finanzas, Mário Centeno, quien ocupó el cargo tras la victoria de Costa, manifestó en 2018: "Por primera vez Portugal tiene desde la llegada de la democracia las cuentas equilibradas”.

En aquel entonces, explicó que el Gobierno portugués "consiguió en simultáneo cumplir los tratados que firmó, consolidar las cuentas públicas, estabilizar el sistema financiero y promover el apoyo a la inversión, devolviendo ingresos y orgullo a los portugueses (…). No recortamos pensiones, las subimos; no aumentamos impuestos, los bajamos; creamos y devolvimos ingresos".

Para 2018, Portugal había logrado cancelar la totalidad de la deuda con el FMI. El pago de 4.700 millones de euros fue realizado a fines de noviembre de dicho año. Debido a la bonanza económica, el desembolso tuvo lugar con años de antelación respecto al cronograma firmado con el organismo.

Fuente: Ámbito

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