“El Estado debe reconocer a los trabajadores de la Economía Popular”, Martín Navarro

Economía 06 de noviembre de 2019 Por
Navarro, del Espacio Atahualpa fue entrevistado y dialogó sobre la economía popular y lo que ello conlleva.
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Martín Navarro es parte del Espacio Atahualpa, Usina del Pensamiento y la Mesa de Economía del Movimiento Evita. Junto a Motor Económico delinea una caracterización sobre la evolución de la Economía Popular en Argentina. El vínculo con el Estado, la integración a un futuro gobierno del Frente de Todos y su importante rol como “dinamizador de la economía”.

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Motor Económico: ¿Cómo definiría la Economía Popular? ¿Siente que se reestructuró ese concepto durante la gestión de Cambiemos?

Martín Navarro: La Economía Popular se compone de trabajadores autogestivos, cooperativas, amas de casa y trabajadores de oficios no reconocidos, como aquellos dedicados a la economía del cuidado. En relación a esto último, son actividades que se suele conceptuar como algo social, cuando en realidad son trabajos. En principio, se llamó Economía Popular para englobar una caracterización de un sector de gran parte de la sociedad en Argentina y en el mundo, ya que no es exclusividad de nuestro país. En estos cuatro años el salto que han dado las organizaciones tiene que ver con salir de ese lugar que inicialmente se dio, de visibilización de las problemáticas, para pasar a un escenario en donde se explican más las soluciones. A partir de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), el trabajo de los movimientos sociales y otras organizaciones que no son políticas pero están ligadas a la Economía Popular, como los agricultores familiares o cooperativas, la mirada se volvió integradora buscando ser parte de la solución de una Argentina que no funciona bien.

ME: Entre las características de la Economía Popular se suele mencionar que se trabaja con escasa tecnología, sin financiamiento y, en su gran mayoría, sin derechos. ¿De qué manera se puede integrar, considerando esas características, la Economía Popular a un futuro gobierno del Frente de Todos?

MN: Son características que en algunos casos se pueden modificar y en otros no. Un trabajo artesanal, por ejemplo, puede no requerir de tecnología. Sí es real que ese trabajador, en caso de enfermarse, necesita de los mismos derechos que cualquier trabajador para no perder parte de sus ingresos. El Salario Social Complementario tiene esa mirada: completar derechos y reforzar, al mismo tiempo, lo que hace este trabajador o trabajadora. En lo que respecta a innovación y tecnología, mejora de los procesos, si hay un Estado presente es mejor aún. Es importante desarrollar la economía argentina, el asunto es cómo y con quienes. Hay que darle prioridad a estos trabajadores que están cercanos a la pobreza porque tienen ingresos bajos, está desvalorizado su trabajo por el mercado capitalista y están desvalorizados socialmente también. Se suele asociar la Economía Popular con la pobreza, pero hablamos de una Economía empobrecida, no una economía de pobres para pobres. No es un problema de capacidades, es un problema de integración, coordinación de políticas. No ser creativos al crear políticas de integración, donde se respete el trabajo del otro con sus características.

ME: ¿Cuál fue el rol de las organizaciones sociales ante la emergencia alimentaria que atraviesa el país?

MN: Desde las organizaciones sociales trabajamos fuertemente con el diputado Leonardo Grosso, el Chino Navarro, Emilio Pérsico, la gente de Barrios de Pie, Los Cayetanos, la CTEP. Desde estos espacios buscamos combatir y enfrentar la falta, real, de alimentos en los barrios. Una situación que visibilizamos en las obras donde se construyen viviendas: llegan trabajadores con dolor de panza, por lo que tuvimos que implementar un desayuno. Muchos no comían su vianda porque la llevaban a sus casas, frente a esto establecimos dos viandas para que puedan alimentarse en el trabajo y, también, lo lleven a sus casas. Realizamos a la par mucho trabajo barrial ya que, más allá de las buenas intenciones de una tarjeta alimentaria, las redes sociales de las organizaciones y las iglesias son quienes le dan capilaridad a eso. Hay compañeros que ayudan desde sus casas, un plan FinEs que se transformó en un comedor, y esto también es trabajo.

ME: ¿Cómo puede mediar el Estado para generar un mayor acceso de la población a lo que produce la Economía Popular?

MN: En general no hay que inventar mucho. Existe un problema de planificación y de integración: muchas políticas se deciden desde una oficina en Buenos Aires y hay poca conexión con la realidad. Sin un esquema federal se diluye el objetivo primordial que es dar soluciones. Hay muchos productores de alimentos a lo largo del país, que producen en soledad, por lo que necesitamos un Estado Presente. Tal vez no lleguen a ser los grandes proveedores del Estado, pero es importante proteger a esos sectores porque si vendés una leche a $50 pero al tambero, que es un agricultor familiar o un mediano productor, le comprás el litro de leche a $2, la diferencia es enorme. ¿Qué pasó en el medio? Cuando hablamos de Economía Popular nos referimos a sectores competitivos. Por este motivo proponemos impulsar estos mercados de proximidad y una articulación mediante pequeñas cooperativas o unidades de producción donde las pequeñas producciones puedan complementarse y tener impacto en el mercado que lo requiera. En ciertos pueblos, espacios, no es necesario una megaproducción. Tampoco debe pensarse que la megaproducción va en contra de la gran producción o las Pymes. Cada uno debe desarrollar el trabajo que esté apto para desarrollar.

ME: ¿Cuánto puede aportar la Economía Popular para desarrollar una canasta básica de calidad?

MN: Todo. En lo que hace al buen vivir, alimentarse bien y saludablemente, la Economía Popular puede aportar el 100% de esa canasta. La gran producción y la alta competitividad vuelven de dudosa la procedencia de los alimentos, muchas veces confiamos en marcas que están legitimadas. La agricultura familiar, la Economía Popular es muy sana en cuanto a sus producciones. Por otro lado, en lo que hace a la escala que puede desarrollar la economía hay producciones que son competitivas y otras que no. Hay procesos de trabajo que forman parte del patrimonio cultural, como los pescadores artesanales, y deben ser protegidas más allá de que esa actividad sea competitiva o no. Los pueblos originarios desarrollan su propio alimento y luego pueden generar un excedente para el resto de la población. Estas economías y trabajadores pueden ser parte de la solución, con otra velocidad, otras características que también hay que respetar. En términos fundacionales necesitamos un proyecto de país con todos adentro. Esto quiere decir que no debe haber más planes sociales, ni 18.000.000 de pobres, ni personas que no llegan a comer las cuatro comidas. Paralelo, es importante desarrollar este mapa o rompecabezas productivo que logre integrar a cada trabajador respetando sus características, su forma de desarrollo.

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ME: En una nota definió a la Economía Popular como una “economía sin patrón”. ¿Qué opina respecto a la posibilidad de que la Economía Popular se integre a la CGT? MN: Lo veo bien. En realidad, lo que hace cada sindicato o central obrera es agrupar a aquellos trabajadores con ciertas características similares y pensar políticas comunes, entablar un diálogo entre los trabajadores del sector y el Estado para ir proyectando políticas de inversión y desarrollo estructural para esos trabajadores y empresas. Ser parte de la CGT implicaría igualdad en el marco de los trabajadores, en términos de organización obrera.

ME: ¿Cómo se resolvería esta cuestión en términos de salario?

MN: En términos de salario planteamos el aumento de la inversión que había sobre el sector. La mayoría de los planes sociales hoy están vinculados a una contraprestación con actividades como la limpieza de arroyos, los merenderos y el servicio de cuidado, el reciclado, las huertas. Hay una gran avanzada sobre los movimientos sociales que están organizados, se estigmatiza al Plan Social. Por esto surgió, en la emergencia social, el Salario Social Complementario que implica un reconocimiento al trabajador, es un salario por algo que hace. En ese hacer buscamos vincularlo a la mitad de lo que implica Salario Mínimo Vital y Móvil. Hoy la CTEP participa de la mesa de discusión del Consejo de Salario Mínimo, Vital y Móvil, lo que es novedoso en términos de este cambio de paradigma. Cada trabajador de la Economía Popular debería estar registrado en algún esquema puntual, lo que hoy no funciona del todo bien ya que no hay una claridad respecto al registro de las características de cada trabajador. Hay que respetar el saber de cada trabajador, armar un mapa productivo y de servicio. Esto implica conocer qué hacen esos trabajadores. En la industria de la construcción y de los alimentos estos datos son claros.

ME: ¿En qué área no son claros esos registros respecto de los trabajadores?

MN: Por ejemplo, la economía del cuidado es algo importante y que no está reconocido.

No hay un mapa de eso, capacitaciones, no hay un mapa inteligente que conecte esa actividad por zona con potenciales clientes y trabajos. Esto implicaría una estructura más armónica: a la Economía Popular nos faltan datos. Hay que tomarlos y no esperar mucho tiempo, generar políticas concretas, articularlas. Si el Estado no lo ve de otra manera, si lo percibe como políticas sociales, es un error. Todo lo vinculado a planes debe transformarse en trabajo, salir urgente de Desarrollo Social, debe ir a otro ministerio y a otra instancia del Estado que deje de ver a esas personas como un problema social.

ME: ¿Cómo debería ser el enfoque?

MN: Se debe enfocar como un problema económico, productivo, de servicios donde se pueda impulsar otro tipo de trabajo. Es necesaria una instancia que pueda articular y dar un programa concreto a la Economía Popular, alineado con las políticas económicas. El Estado debe reconocer a los trabajadores de la Economía Popular, hay una falsa idea de que se van a transformar en Pymes o que van a ser empleados. No se pueden hacer sustituciones. Entre otras características, generalmente la Economía Popular hace un uso eficiente de la energía y de los recursos, no abusa, ni acumula en grandes cantidades. Esta forma de desarrollo merece ser respetada, que se le dé un lugar. También es un espacio de preservación de la cultura. Ante este panorama somos muy urbanos, pero a lo largo del país la mirada es desurbanizada. Es necesaria una coexistencia entre distintas instancias, por lo que el enfoque debe contemplar esas particularidades. Debemos ser creativos y desurbanizarnos un poco en términos de políticas de Estado. El trabajador debe ser parte de la economía, hay que brindarle un espacio donde pueda comercializar sus productos, desarrollarse. Se deben generar instituciones para su capacitación, reducir las horas laborales. Si la innovación posibilita reducción del esfuerzo físico es muy bien aplicada.

ME: ¿Cómo se puede dinamizar el consumo considerando estas características de la Economía Popular que enuncia?

MN: Poner plata en el bolsillo de las personas, volcar recursos. El 90% de la Economía Popular, casi en su totalidad, deja y traslada sus recursos a los mercados de proximidad: compra en el barrio, arregla su casa, contrata un albañil que vive cerca o hacen arreglos ellos mismos. Lo que se vuelca a los sectores populares y a la Economía Popular, en general, vuelve a la economía rápidamente. El tema pasa por otro lado: ¿quién es la gran aspiradora de esos recursos? Siempre critiqué Precios Cuidados porque aparecen en las góndolas de los grandes supermercados, el compañero que tiene un local en donde vende un poco de todo no tiene precios cuidados, hace lo que puede. Es necesario desconcentrar la economía, democratizarla, desdolarizarla.

ME: Al respecto de desconcentrar: ¿Hay proyectos de inserción en municipios?

MN: No sólo en la Economía Popular, también para el resto de las políticas, es necesario armonizar la capilaridad en relación a los proyectos del Estado que trabajan a nivel municipal, gobernaciones y Nación. Para que no sea contraproducente, las políticas deben estar alineadas en los tres niveles para que no se entorpezca, ni se desfinancie el desarrollo de esas obras.

ME: ¿Existen las estructuras para llevar a cabo ese control o hay que generarlas?

MN: Existen, pero falta gente para hacerlo más dinámico. Para tener una noción, la Nación tiene dos personas que hacen cálculo de Unidad de Vivienda (UVI), la redeterminación de vivienda. Somos muchas provincias, sin ir más lejos pienso en la extensión de Buenos Aires, por lo que dos personas es muy poco a nivel nacional. Muchos piensan que el Estado está sobredimensionado, puede ser en algunos casos, también puede estar mal gestionado. El Estado debe ser pensado desde los recursos humanos en función de sus proyectos, un programa, debe haber una integración, políticas alineadas. Hay que proteger a los pequeños comerciantes, estas economías locales deben contar con la posibilidad de desarrollarse y la protección del Estado, que estén articulados con el resto de la economía.

ME: ¿Cómo definirías el rol de la mujer en la Economía Popular?

MN: Es central. Debe ser uno de los sectores con más representatividad del feminismo y la políticas de género. En lo que es la economía del cuidado, si bien no debemos descartar que hay enfermeros, la mayoría que lo llevan adelante son mujeres y tienen una potencia enorme. De las cinco obras que tiene el Movimiento Evita, dos las dirigen mujeres. Por supuesto que el machismo siempre está presente y debemos combatirlo en todos los niveles y eso implica que los roles, cuando aparecen, hay que respetarlos. La mujer está muy presente en la Economía Popular.

ME: Algunos consideran que la unidad del Campo Popular responde a una cuestión electoral. ¿Qué les responde?

MN: Ya se venía trabajando silenciosamente en muchos escenarios de unidad. El tema es que, a veces, se mide sólo en términos políticos. En el caso de las organizaciones sociales, lograr conformar la CTEP no fue fácil. Inclusive, dentro de la CTEP no todos tienen el mismo candidato. Hoy tenemos una idea de que la mayoría apoya lo que expresa el Frente de Todos. Es una entidad que logró unirse a partir de la problemática que tiene la Economía Popular, organizarse, pensar en conjunto. Se dieron cuenta de que, más allá de que tengan distintos candidatos, lo que pensaban en términos de políticas de Estado era más fuerte. De hecho, la emergencia social salió porque se organizó la CTEP y se sumaron los Cayetanos. Esto fue un primer indicio de unidad. El segundo indicio fue el trabajo con los sindicatos. En términos de la política, recuerdo charlas que fueron cuestionadas, como la de Randazzo con Felipe Solá, Massa con el Chino Navarro y Emilio Pérsico. Se sentó una base en la que Alberto tuvo mucho protagonismo. Fue una persona solidaria ya que lo hizo sin saber que iba a ser candidato a presidente. La decisión de Cristina Kirchner fue central, pero no se podría haber dado sin ese recorrido de unidad que se venía gestando, y que hay que continuar.

Fuente: Motor Económico

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